3 formas sencillas de proteger tu audición

3 formas sencillas de proteger tu audición

Detén la pérdida auditiva mientras evitas la demencia y las enfermedades cardíacas con estos consejos de los expertos

Abuelo

Los síntomas asociados con la pérdida de audición normalmente son bastante obvios. Tal vez hayas subido el volumen de la televisión un poco más de lo usual en los últimos meses o notas que pides con más frecuencia a los miembros de tu familia que repitan lo que acaban de decir.

Pero según el doctor Richard Altschuler, profesor de otorrinolaringología y biología celular y del desarrollo del Instituto de Investigación Auditiva Kresge de la Universidad de Michigan, los efectos físicos relacionados con la pérdida auditiva van mucho más allá de únicamente los oídos. El experto señala que cuando no puedes escuchar con claridad, es más difícil comunicarte e interactuar con el mundo que te rodea, lo que puede hacer que te sientas aislado y, en última instancia, cambiar el funcionamiento usual de tu cerebro, provocando demencia.

Peor aún, según explica Altschuler, los efectos en la salud de una mala audición pueden presentarse de forma silenciosa. A esto se le llama pérdida auditiva oculta. Ocurre cuando las conexiones entre las células ciliadas y las neuronas del oído interno están dañadas, por lo que no pueden enviar información correcta sobre el sonido al cerebro.

Es posible que esto no aparezca en una prueba de audición. Pero si tienes problemas para escuchar una conversación en un espacio ruidoso, la pérdida auditiva oculta podría ser la culpable, dice Altschuler. La Organización Mundial de la Salud también señala que la contaminación sonora puede aumentar la presión arterial y el riesgo de enfermedades cardíacas, desarrollar trastornos del sueño o impactar o retrasar el desarrollo infantil.

La solución simple para esto es darle un descanso a tus oídos. Altschuler enumera tres formas principales para proteger tu audición:

Consejo#1: Baja el volumen
A veces exponemos nuestros oídos a sonidos muy fuertes a propósito. Los conciertos, los eventos deportivos e incluso los cines pueden llegar a exponer a sus audiencias a volúmenes dañinos para la audición. Sin embargo, muchos continúan asistiendo comoquiera a estas actividades.

“Cuando se les pregunta a las personas si volverían a un espectáculo de luces láser si supieran que dañarían su visión, la mayoría de las personas responderían que no”, dice Altschuler. "Pero cuando la audición comienza a disminuir, no parecería molestarles de la misma manera que la visión".

No hay un sentido de precaución similar cuando se trata de nuestros oídos. De hecho, es muy común que las personas escuchen música a todo volumen a través de los audífonos aunque saben que no es bueno para su audición. Puedes protegerte evitando lugares muy ruidosos, bajando el volumen de tus dispositivos y usando tapones para los oídos para amortiguar el sonido.

Consejo #2: Ten cuidado con la contaminación acústica
No son solo los eventos de alto nivel de decibeles, como un concierto o una película ruidosa, los que pueden afectar la audición. Podrías también estar expuesto diariamente a la contaminación acústica cuando te expones continuamente a ruidos fuertes en la vida cotidiana que pueden dañar tu salud. Ejemplos de contaminación sónica son los sonidos del tráfico como los de sirenas o automóviles, los ruidos en el trabajo, como los generadores o ventiladores, e incluso ruidos en nuestras propias casas como el lavaplatos, las lavadoras y los televisores.

La contaminación acústica puede incluir:

  • Una conversación normal (60-70 decibeles)
  • Película en el cine (74-104 decibeles)
  • Motoras, motos de cross y vehículos de cuatro ruedas (80-110 decibeles)
  • Música a través de auriculares al máximo volumen, eventos deportivos y conciertos (94-110 decibeles)
  • Sirenas (110-129 decibeles)
  • Exhibición de fuegos artificiales (140-160 decibeles)

Los Institutos Nacionales de Salud advierten que el ruido por encima de los 85 decibeles, durante una exposición corta o prolongada, puede causar pérdida auditiva. Cuanto más fuerte son, más rápido pueden dañar tu audición, a veces a corto plazo y a veces permanentemente.

Cuando estás expuesto a ruidos altos puedes experimentar:

  • Tinnitus o un zumbido o chillido en tus oídos. Esto puede desaparecer después de unas horas o días, pero también puede mantenerse por un largo plazo o permanentemente.
  • Un tímpano roto o huesos dañados en el oído medio. Lo cual puede ocurrir de forma inmediata y permanente.
  • Pérdida de la audición.

Si notas algún sonido molesto o dolor constante fuera de lo normal después de escuchar un ruido fuerte, asegúrate de sacar una cita con tu médico de cabecera para examinarte.

Consejo #3: Habla con tu médico
Si crees que no puedes oír tan bien como solías hacerlo, comienza por hablar con tu médico de atención primaria, quien te puede referir a un audiólogo para evaluar tu audición. Dependiendo de los resultados, es posible que tengas que ser atendido por un otorrinolaringólogo o que te receten audífonos. Existe mucho estigma en torno a estos artefactos, pero no permitas que eso te impida sacar provecho de esta herramienta tan útil. Los audífonos ahora son pequeños y discretos, como un auricular y se pueden sintonizar específicamente en las frecuencias en las que has tenido pérdida para maximizar tu comodidad.

 

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