7 lecciones importantes que tu cardiólogo quisiera que supieras

7 lecciones importantes que tu cardiólogo quisiera que supieras

Sigue estos consejos gratuitos de especialistas para proteger la salud de tu corazón

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No es necesario ser cardiólogo para saber que cosas tan simples como dejar de fumar, reducir el consumo de comida chatarra y hacer ejercicio con regularidad pueden ayudar a proteger tu corazón. Pero mantener tu salud cardiaca al día a medida que envejeces es más complicado que eso. 

Aquí te presentamos 7 de las cosas menos conocidas que los médicos del corazón desean que sus pacientes, particularmente los adultos mayores, entiendan sobre la salud cardiovascular.

 Lección #1: Elige alimentos a base de plantas
“Cada comida es una oportunidad para hacer algo bueno por tu corazón”, dice la doctora Stephanie Coulter, cardióloga del Texas Heart Institute en Houston y hace estas recomendaciones:

Llena dos tercios de tu plato con verduras, frutas y cereales integrales. En un estudio de 2017 del Journal of the American College of Cardiology, investigadores encontraron que la mejor dieta para la salud cardiovascular se basa principalmente en plantas. 

Pero eso no significa que se añadan cualquier tipo de plantas o en cualquier cantidad. Los descubrimientos también señalan que una dieta a base de plantas “no saludable” es aquella que contiene granos refinados (como pan blanco y arroz) o alimentos menos saludables preparados con frutas y verduras (como los jugos hechos con frutas o las papas fritas).

El doctor Samir Aziz, profesor clínico de cirugía cardiovascular en la Universidad de Howard y la Universidad George Washington, es un gran promotor de la dieta mediterránea, que se basa principalmente en verduras frescas, cereales integrales, legumbres (como habichuelas, garbanzos o gandules), aceites saludables y proteínas magra, como las aves y los pescados. Estos alimentos contienen nutrientes que ayudan a reducir la presión arterial y el colesterol, y controlan la inflamación. 

Algunos consejos:

• Cocina con aceite de oliva u otro aceite vegetal con grasas buenas.

• Reduce la sal. Mantén tu ingesta de sodio a 2,300 miligramos al día (aproximadamente una cucharadita).

• Aventúrate a cocinar con hierbas y especias de vez en cuando.

• Si vas a consumir lácteos, que sean bajos en grasa.

• Limita la carne roja a una vez por semana y disminuye los dulces.

Un estudio del American College of Cardiology, que siguió a participantes durante 2 décadas, demostró que aquellos que mantuvieron este régimen alimenticio a base de plantas tenían un riesgo más bajo de enfermedades cardíacas. 

Sin embargo, antes de que pienses que tienes que sacrificar ese delicioso pedazo de churrasco o bistec para salvar tu corazón, considera esto: "Un poco de carne está bien", dice el doctor Aziz. “Lo más beneficioso es un plan de nutrición ligero con [porciones limitadas de] carnes rojas y grasas saturadas”. 

Una serie de estudios en 2017 del American Journal of Clinical Nutrition encontraron que comer 3 onzas de carne roja sin procesar (ese es el tamaño de porción recomendado) 3 veces por semana no empeora la presión arterial ni los niveles de colesterol total. Lo más importante es la moderación.

Lección #2: El colesterol no es el enemigo de tu corazón
Muchos creen que el colesterol es malo y ese no es el caso. "Necesitas el colesterol de manera protectora, para tu cerebro, tus ojos y otras funciones importantes", asegura el doctor Azis.

Está bien todo eso, pero, ¿cuál es el problema entonces con el colesterol y las enfermedades cardíacas? Esto es lo que pasa: Sí, tu médico o proveedor de atención médica ciertamente debe observar cuidadosamente tus niveles de colesterol. Pero lo más importante es mantener tu número de LDL (o malo) por debajo del rango normal y tu número de HDL (o bueno) alto, que es el que te protege. 

Tus niveles de colesterol deben considerarse en contexto con otros factores de riesgo de enfermedad cardíaca, así que habla con tu médico sobre lo que es adecuado para ti.

Lección #3: Reducir el estrés es crucial
Desde hace mucho tiempo se sabe que el estrés crónico tiene efectos negativos para la salud, incluida la del corazón. Sin embargo, un estudio en 2017 publicado en The Lancet descubrió un vínculo más directo entre ambos.

Los investigadores notaron que el estrés constante está relacionado con una mayor actividad en la amígdala, la parte del cerebro que procesa las emociones. La amígdala envía una señal a la médula ósea para que produzca un exceso de glóbulos blancos. Eso hace que las arterias se inflamen, lo que aumenta el riesgo de enfermedades cardíacas.

“La forma en que se enfrenta a los factores estresantes diarios es clave. La angustia en sí no es el peligro real. No manejarlo correctamente lo es”, explica el doctor Aziz. "Lo importante es cómo reaccionas al estrés, porque afecta el funcionamiento de tu sistema inmunológico, [entre otras consecuencias]".

Por su parte, la doctora JoAnne Foody, directora médica del Centro de Bienestar Cardiovascular Pollin del Hospital Brigham and Women en Boston, explica que “el estrés puede llegar a elevar la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Incluso puede afectar el flujo de sangre”. 

Primero, identifica qué causa estrés en tu vida. Si puedes, date un descanso mental. Si no puedes deshacerte de la fuente del estrés, intenta controlar sus efectos. Está comprobado que el ejercicio y la meditación combaten el agobio y la ansiedad.

Lección #4: Haz el ejercicio una prioridad en tu vida
No es ningún secreto que mantenerse activo está asociado a mejores resultados cardiovasculares, sin mencionar la reducción de los riesgos de cáncer, accidentes cerebrovasculares, diabetes y muerte prematura. Es por eso que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) recomiendan al menos 150 minutos (o 2 horas y 30 minutos) por semana de actividad aeróbica de intensidad moderada, como caminar a paso ligero. 

"Si no puedes organizar tu trabajo para tener más tiempo disponible, al menos aprovecha al máximo el tiempo que tienes", dice la cardióloga Sarah Samaan, autora de Best Practices for a Healthy Heart. 

“Reserva tiempo para hacer ejercicio en lugar de ver la televisión, o haz ejercicio mientras miras la televisión”, dice la doctora. “No se puede exagerar la importancia de la actividad física para un corazón sano. Incluso 10 minutos de actividad de intensidad moderada son buenos para ti. Hazlo parte de tu rutina diaria".

Lección # 5: Los stents funcionan, pero también lo hacen las alternativas no quirúrgicas
Un importante estudio de 2020 financiado por los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), llamado ISCHEMIA, revela que ciertos cambios en el estilo de vida en conjunto con medicamentos, son tan efectivo como los stents para las arterias coronarias u otros procedimientos quirúrgicos.

“La clave aquí es la modificación de los factores de riesgo. Deja de fumar, baja de peso, come mejor y toma medicamentos si lo necesitas, para reducir tu colesterol. Puedes evitar la cirugía o los stents sin tener una mayor probabilidad de mortalidad. Esta es una información nueva y alentadora", dice el doctor Aziz.

Lección # 6: Conoce los signos de un ataque cardíaco 
“Para aproximadamente el 50 por ciento de los pacientes, el primer signo reconocible de una enfermedad cardíaca es un ataque cardíaco”, dice el Dr. Aziz.

En otras palabras, es posible que haya habido signos anteriores de la enfermedad, pero la persona los ignoró y no se lo dijo a su médico o si lo mencionó, este no se dio cuenta. Los posibles síntomas de un ataque cardíaco incluyen:

• Falta de aire sin una razón lógica (por ejemplo, no acabar de subir la escalera o caminar una larga distancia).

• Estar más cansado de lo habitual sin causa.

• Dolor, debilidad o entumecimiento en los brazos o piernas.

• Hinchazón de las piernas (esto podría ser un signo de insuficiencia cardíaca).

• Dolor en la mandíbula o el cuello.

Recuerda que no todos los ataques cardíacos se presentan con los indicadores clásicos de dolor u opresión en el pecho, especialmente en las mujeres. Cualquiera de los síntomas anteriores podría indicar un ataque cardíaco real, así que busca atención médica de inmediato.

Algo simple que puedes hacer por tu cuenta para tomar control de la salud de tu corazón es medir tu presión arterial con regularidad, ya sea con una máquina casera o un monitor de farmacia.

“Es común tener presión arterial alta sin saberlo porque a menudo no hay síntomas”, explica el doctor Aziz.

Lección #7: Conoce tus factores de riesgo 
Ya sabes que fumar aumenta enormemente tu riesgo de enfermedad cardíaca. Pero cada uno de nosotros tiene su propio conjunto de factores de riesgo, y es importante que los revises con tu médico.

Por ejemplo, “las personas que reciben diálisis (por insuficiencia renal) o que son diabéticas tienen un mayor riesgo de enfermedad cardíaca”, dice el doctor Aziz. “Por supuesto, es probable que esas sean cosas que tu médico conoce y está observando. Pero hay riesgos menos obvios en los que quizás no hayas pensado”.

Algunas preguntas que debes hacerte:

 ¿Tienes antecedentes familiares de muerte prematura por enfermedad cardíaca? La heredabilidad de las enfermedades cardíacas es bien conocida. Si tienes un pariente directo, como un padre o un abuelo, que murió joven de una enfermedad cardiovascular, debes estar más atento.

• ¿Padeces de apnea del sueño? Este trastorno del sueño se caracteriza por muchos episodios de respiración interrumpida de noche. Según una investigación en el Journal of Clinical Sleep Medicine, es un factor de riesgo de enfermedad cardiovascular.

Si sospechas que lo sufres (a menudo, tu pareja puede darte una pista, ya que las personas con apnea del sueño tienden a roncar fuerte), debes compartirlo con tu médico. 

• ¿Tienes otros problemas para dormir? La falta de sueño en general es un factor de riesgo de enfermedad cardíaca, particularmente en los adultos mayores, según un estudio de 2020 en el Journal of the American College of Cardiology.

La doctora Foody asegura que los pacientes que comienzan a dormir mejor pueden perder peso y comer mejor más fácilmente. Si normalmente tienes problemas para dormir de 7 a 8 horas por noche, infórmalo a tu médico. Estos consejos pueden también prepararte para el momento de ir a la cama:

• Mantente activo durante el día.

• Sal a caminar después de la cena, pero no hagas un ejercicio muy fuerte.

• Toma un baño de agua tibia.

• Pasa tiempo tranquilo leyendo antes de acostarte.

• Retira todos los dispositivos electrónicos de tu dormitorio.

“No dormir lo suficiente puede provocar un aumento de la frecuencia cardíaca y problemas del ritmo cardíaco”, explica la experta. "Con la cantidad adecuada de sueño, las personas tienden a tener una presión arterial más baja y un peso más saludable".

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